No dejes la puerta entreabierta, la razón acalla los sollozos del alma con “quiero y no puedo”. falso.

No dejes la puerta entreabierta, di a la valentía que acalle el miedo que frena los músculos que te hacen caminar.


No dejes las cosas a medio hacer, si vas a hacer algo hazlo bien, cierra las heridas, cúralas con alcohol que aunque escueza merecerá la pena. 
Se valiente, cierra los ojos si hace falta y camina hacia adelante sin mirar atrás, ni atrás ni a nadie, mirándote solo a ti. 
No tengas miedo de caer que ya abra brazos que te sepan levantar hasta donde nunca creíste que llegarías, déjate querer y escucha tu corazón.

Porque si decidiste cerrar debes hacerlo bien, las medias lenguas nunca fueran buenas, los intentos nunca fueron válidos, los medios pasos nunca llegaron a la meta.

Saca el coraje que llevas dentro y cierra, con llaves, candado y cerrojo; cerrojo cuyo grabado sea “ahora”, el ahora es tuyo y hace un segundo que dejo de serlo para empezar a ser pasado, pasado que pesa y si pesa ¿para que conservarlo? suficiente tenemos ya con el porvenir que paraliza sin querer.

A veces hace falta cerrar los ojos y “quedarse a ciegas” para aprender a ver, cerrar la boca para comenzar a cantar lo que realmente dicta tu alma y cerrar los oídos a palabras necias a las que quizás damos demasiada importancia.

Aprende a vivir con el ahora, tira las llaves del pasado y cierra puertas, con decisión, porque sin ellas no podrás abrir los ventanales del futuro.

                                                                                                                         



                                                                                                                        Rocío Lorenzo Salvador.

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