No nos ahoguemos en un vaso de agua.
Creemos del agua una oportunidad, no un enemigo;
Una batalla de paz, no una guerra de odio;
Una nueva-fuerte enseñanza que haga crecer el alma, no un error asfixiante que no lleve a ningún sitio (bueno);
Creemos del agua una forma de aceptar que en la vida hay rosas pero también piedras y que a estas debemos mimarlas igual que a las primeras (o más).
La imperfección existe, sí, ¿y qué?
Creemos del agua el amarnos tal y como somos, con nuestras virtudes, pero sobre todo con nuestros defectos.
Porque piénsalo, ¿qué gracia tendría la monotonía de la perfección? ¿Como valorariamos el vuelo de todas aquellas cosas buenas sin algún aterrizaje malo?
Ama(te).
Rocío Lorenzo Salvador.
Comentarios
Publicar un comentario
Me encantaría saber que os va pareciendo este rinconcito personal, así que si os apetece ¡animaros a dejar vuestra opinión!