VOLAR.

Hay veces que tenemos tantas alas que el miedo a volar se nos olvida y con él la importancia de las personas a las que realmente queremos.

Otras tantas la seguridad inestable que habita en ti se multiplica tantas veces al cuadro que no recordamos que en nuestro aleteo la persona a la que dejamos atrás tb aprendió a volar, y que cn sus alas y su libertad se disfrazó de alguien que tal vez creias no conocer, siempre paradójico, porque el tipo de persona del que hablo es aquella de la que te sabes toda su lista de canciones y comidas preferidas. Hasta que la dejas ir y esa lista se convierte en nada, la nada de otrx que se encargará de rellenarla con palabras bonitas, palabras que tu mente no quiso darle cuando tu corazón era lo que fuerte añoraba con ansia.

Hay tantas veces en las que nos creemos dominar nuestra vida cuando es esta la que nos domina a nosotros como le viene en gana... En este tipo de episodios, si te acompañan los ángeles tendrás un final feliz en el cual tu corazón y tu alma desnudos haciendo el amor te llevarán a la meta, pero a la meta de verdad, en la que el regalo es la felicidad ajena contagiada por la tuya propia, por tu "me quiero, y por eso, te quiero a ti también", aquella en la que la risa te estalla del estómago fuerte y la ilusión danza en la garganta limpiando todos los posible gritos de impotencia que hubieras dado si no hubieras vuelto.

Pero con esto no quiero decir que no dejes volar, ni que a su vez despegues tú tu mágico vuelo, dejar volar es la mayor muestra de amor y generosidad que puede existir en este planeta en el que nos ha tocado vivir, que se llama tierra.
Y es que aunque nos de miedo volar de vez en cuando (o casi siempre), es lo mas sanador que se puede hacer, si vuelas alto, VIVES, hablas y haces todos tus "peros" y "y sis...", cuando te caigas o te toque frenar el viaje, sin darte a penas cuenta habras crecido taaanto que en tu mente lavadora ya no habra ropa sucia a la que darle vueltas.
Será entonces cuando tu corazón vaya corriendo a rescatar a los príncipes y princesas a los que querrías haber olvidado hace mucho mucho tiempo.... y con ellos los "erase una vez" y los "y vivieron felices y comieron perdices".

                                                                                                                         


                                                                                                                        Rocío Lorenzo Salvador.

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